La docencia universitaria ha llevado adelante durante seis semanas una tenaz huelga por aumento salarial y en contra del brutal ajuste educativo que está implementando el gobierno con la complicidad de los gobernadores y los rectores.
Nuestra huelga abrió paso a una gran lucha del conjunto de la comunidad universitaria, comparable a la Reforma de 1918, las movilizaciones de 1958 en contra de la privatización universitaria (Laica o Libre) o la resistencia a la Ley Superior de Educación, en 1995, aunque superó a todas estas en cuanto a masividad y extensión (abarcó más de 60 ciudades y a la totalidad de las universidades públicas).
La lucha universitaria de 2018, como sus antecesoras, puso de manifiesto la contradicción total que existe entre quienes defendemos la universidad pública, gratuita, laica, de excelencia, al servicio de los intereses nacionales y de las mayorías populares, y los sectores que apuestan a destruir esta conquista educativa del pueblo argentino para favorecer a las universidades privadas y usar el presupuesto universitario, tanto en beneficio propio como para el pago de la deuda externa.
Sin embargo, esta enorme huelga fue entregada por la burocracia sindical que conduce CONADU y FEDUN, junto a sus aliados menores (Ctera, Uda, Fagdut).
Hay que decirlo con toda claridad: al firmar el acta infame que rebaja nuestros salarios y regresa a las cifras en negro, traicionaron al enorme movimiento de lucha en un momento en el que la huelga crecía, se sumaban estudiantes de a miles y el gobierno comenzaba a retroceder (pasó del 15% al 25%). Esta burocracia (que solo hizo paro dos de las seis semanas que paró ConaduH) actuó por mandato de los rectores, que apenas firmada el acta llamaron a poner fin a la huelga y a levantar las tomas.
Esto delimita aguas, también en Tucumán, entre quienes siempre denunciamos a esta burocracia y quienes, demagógicamente, buscaron crear ilusiones en una “unidad” con estos entregadores y con las autoridades universitarias.
Ha quedado planteada, para toda la docencia universitaria argentina, la necesidad de superar de una vez por todas a esta dirigencia nefasta y unificar fuerzas desde abajo por medio de un congreso de bases de toda la docencia universitaria, independientemente de en qué sindicato o federación se encuentre afiliada.
LA NUEVA ETAPA QUE SE ABRE
El viernes pasado CONADU Histórica votó suspender el paro y continuar la lucha con otras modalidades de protesta. Sólo Tucumán y otras cuatro provincias llevaron mandato de continuar el cese de actividades.
Las causas de la actual rebelión universitaria se mantienen intactas: los sueldos no alcanzan para vivir, hemos sufrido una devaluación que ha llevado a que los salarios universitarios argentinos sean unos de los más bajos del continente; la deserción estudiantil se profundizará por el aumento del transporte, la demora del boleto universitario gratuito, el encarecimiento de los apuntes, la ausencia de una política de becas, etc.; el presupuesto 2019, pactado con los gobernadores del PJ, anticipa un inmenso deterioro social y un fuerte ajuste educativo en aras del acuerdo con el FMI, que de todas formas no parece que vaya a rescatar al país de la bancarrota.
La vuelta a clases nos plantea el desafío de cuidar y templar la unidad que hemos conquistado en esta lucha con nuestros estudiantes, tanto de las escuelas experimentales como de las facultades, acompañando activamente su reclamo por el boleto universitario gratuito.
Debemos fortalecer también nuestra organización gremial allí donde fue más difícil sostener la huelga y donde más presiones tuvimos, tanto para los próximos capítulos que vendrán como para conquistar la aplicación efectiva del Convenio Colectivo de Trabajo.
El repudio a las burocracias sindicales debe plasmarse también en un reforzamiento de la cantidad de afiliados a nuestro gremio y sobre todo, en la defensa de la independencia de la ADIUNT de las autoridades de la UNT, que han dejado muy en claro en estas largas seis semanas de qué lado estaban, más allá de abrazos simbólicos o declaraciones de rigor.
En esa conciencia, la última Asamblea de la ADIUNT ha ratificado la exigencia al rectorado de que PAGUE las deudas salariales que tiene con cientos de docentes y termine con su política de mentiras y de ajuste. Seguiremos desarrollando todas las acciones necesarias hasta que las autoridades cumplan con la ley.
El próximo 25 de septiembre, buscaremos confluir con el conjunto de los trabajadores en el. paro nacional que le arrancamos a la CGT, y al que le daremos un carácter activo y no dominguero.
Desde el Frente Docente por el Cambio llamamos a toda la docencia universitaria tucumana a reforzar la construcción de un gremio democrático, independiente de las autoridades y comprometido incondicionalmente con la defensa de los derechos docentes.
FRENTE DOCENTE POR EL CAMBIO